Chardonnay

También conocida como “Chardoney”, “Feinburgunder”, “Morillon”, “Pino Shardone” o “Pinot Chardonnay”, la Chardonnay es un tipo de uva originaria de Borgoña, una de las regiones vitícolas más importantes de toda Francia. Aunque hoy en día crece en prácticamente cualquier parte del mundo, desde Estados Unidos a Nueva Zelanda, pasando por España.

La Chardonnay es una de las variedades de uva más extendidas y populares internacionalmente, y actualmente es la que más se cultiva. Se estima que hay alrededor de 160.000 hectáreas de Chardonnay plantadas en todo el mundo, de las cuales alrededor de 50.000 se encuentran en Francia.

 

Características de la uva Chardonnay

Cepa de uva blanca, la Chardonnay es una de las más utilizadas para elaborar vino blanco. De maduración temprana, es una uva altamente resistente y versátil, adaptándose a la perfección a diferentes tipos de suelos y climas. De ahí que sea una de las uvas más cultivadas en todo el mundo.

Se caracteriza por tener una piel verde/amarillo pálido, lo que hace que los vinos Chardonnay presenten unos detalles verdosos a la vez que dorados.

El racimo es pequeño, con una compacidad media/elevada y un corto pedúnculo, así como las bayas, que por lo general son muy uniformes.

A pesar de su resistencia, aunque no suelen afectarle los hongos de la madera, sí puede verse afectada por los cicadélidos, los ácaros y la polilla. Asimismo, aunque aguanta bien los inviernos fríos, es un tipo de uva sensible a las heladas.

 

Características del vino Chardonnay

Los vinos Chardonnay presentan aromas frutales con matices cítricos y tropicales, como la piña, la pera o el limón.

En boca son vinos no demasiado ácidos y bastante dulces, consiguiendo una excelente armonía con los matices afrutados.

Por sus características, la variedad Chardonnay sirve para elaborar vinos ricos, gruesos y espesos, perfectos para envejecer en botella. Así como vinos más frescos y ligeros, más jóvenes. La Chardonnay también es una de las uvas con las que se elabora el Champagne.

Los vinos Chardonnay son siempre blancos, con aspecto luminoso y elegante con detalles verdes y dorados debido a su juventud, en los que predomina el aroma afrutado.