Hungría, tiene una cultura vinícola excepcional, desde el descubrimiento del Aszú, término húngaro para la podredumbre noble. Son uvas que adrede se deja proliferar el hongo Botrytis. Y este puede deshidratar las uvas, dejando un mosto más marcado con sabores más fuertes y concentrados, o crear la podredumbre gris. Un efecto negativo que puede arruinar toda una cosecha y añada.

Esta apuesta no parece importarle a los viticultores húngaros y fue en el siglo XVII  cuenta la leyenda se atrasó la cosecha de uvas y se modificó la forma de elaboración de vino al tener que usar uvas secadas al sol con gran cantidad de azúcar, esta variedad es denominada Tokaj Aszu y tomó tal fama que hasta el mismo el Rey Luis XIV de Francia le atribuyen cualidades curativas casi milagrosas. Siendo apodado el “vino de los reyes y rey entre los vinos”.

Otras regiones de Europa empezando por Francia intentaron replicar las técnicas utilizando el mismo hongo y la arriesgada técnica de la podredumbre noble. Pero ninguna ha logrado la misma calidad del Aszú original de Hungría.

La bodega Szepsy comprende la importancia de esta técnica además su reputación y fue gracias a Istvan Szeptsy, enólogo que es reconocido con el título de “lord de los vinos” (les seigneurs du vin) que se mantiene intacto el método Aszú en la actualidad. De otro modo se hubiera perdido hace 50 años, pero esto es parte de su historia.

La historia de Szepsy

La familia Szepsy ha cultivado y elaborado vinos desde el siglo XVI. También se les atribuye –y agradece- la invención o el desarrollo de la compleja técnica Aszú en el siglo XVII y continuaron cultivando y perfeccionando las técnicas Aszú sin muchos cambios hasta la llegada del régimen comunista.

István Szepsy, el “señor de los vinos” se las arregló para ocultar una parcela muy pequeña de vino independiente de los comunistas hasta 1970. Luego, durante el régimen socialista pudo plantar 4 hectáreas de sus propios viñedos a voz populi, pero entregando el rendimiento al estado hasta el cambio de gobierno en 1990. Desde entonces, Szepsy ha dado rienda suelta a su obsesión en rescatar y enaltecer la producción de vinos de calidad sin restricciones y de sus 52 hectáreas de plantaciones se fabrican menos de 50.000 botellas.

Su elaboración

Los vinos Szepsy se elaboran con esmero y esfuerzo, las uvas se recogen a mano y se revisan para ver el efecto del Aszú en ellas. Sólo los de mejor calidad son elegidos. Luego se estrujan y se almacenan en barriles gonc de 136 litros con vino blanco. Según el propósito del enólogo puede hacerse una mezcla de 3 a 6 puttonyos (cestas de 25 kilos aproximados), a mayor cantidad de puttonyos, más dulce el vino.

Hay ocasiones como el Szepsy 2007 se superó a sí mismo llegando a más de 6 puttonyos y el vino recibe el título de Eszencia.

Luego de esto las uvas se dejan macerando junto al vino durante 2 días, se retiran los granos y se traslada el vino restante a barricas de roble húngaro para una crianza de mínimo 24 meses.

No en vano Isvan Szepsy ostenta un título de “señor del vino” también recibió la Cruz de Oficial de la Orden del Mérito de la República Húngara en 1999 por su trabajo ininterrumpido para elevar las tradiciones enólogas de la región.